Video: El día que mexicanos cruzaron la frontera para alimentar a estadounidenses

En una escena que le habría alterado las palpitaciones a Donald Trump, unos 200 soldados mexicanos irrumpieron en territorio estadounidense ondeando banderas mexicanas…







Katrina es sin duda la peor tragedia natural que ha sufrido Estados Unidos en las últimas décadas. En agosto de 2005, el huracán arrasa las costas de Luisiana, Misisipi y Alabama e inunda Nueva Orleans al desbordarse el lago Portchtrain.

Los datos conocidos hablan de 1.836 muertos (mitad ancianos), US$151.000 millones en daños (el más costoso de la historia), 705 personas desaparecidas y un millón de casas dañadas.

El paso de Harvey despertó temores. El huracán dejó “inundaciones sin precedentes” en el sureste de Texas (EE.UU.), y se mueve hoy de forma errática en aguas del Golfo de México frente a la costa central de este estado, informó el Centro Nacional de Huracanes (NHC) de EE.UU.

El ciclón, que provocó la muerte de al menos cinco personas, según cifras confirmadas por el Servicio Meteorológico Nacional (NWS), se desplaza lenta y erráticamente en dirección estesureste con una velocidad de traslación de 5 millas por hora (7 km/h).

El área metropolitana de Houston, la cuarta mayor de Estados Unidos y con una economía que se coloca entre las 25 más ricas del mundo, está inundada, de acuerdo conl a prensa de EE.UU., el impacto económico será severo.

“Las petroleras están empezando a hacer una evaluación de daños. Texas es un nodo vital en la infraestructura energética de EE UU, con cerca del 30% de la capacidad de refinado. Harvey también forzó el cierre temporal de las plataformas de extracción de petróleo y gas natural en el golfo de México. Se calcula que el 22% de la capacidad de producción en la región está suspendida”, señala el periódico El País.

Y entonces llegan los recuerdos.  Stephen R. Kelly, exembajador en México, escribió sus vivencias como diplomático para The Washington Post. En una columna publicada este fin de semana contó aquella vez que 200 soldados mexicanos cruzaron la frontera de EE.UU. para ayudar a los damificados de Katrina.

“Una escena que habría provocado palpitaciones en el corazón de Donald Trump”, dice el periódico.

“Era la primera vez que un ejército mexicano había marchado en San Antonio desde 1836 cuando el General Santa Ana masacró a los combatientes de la independencia de Texas sitiados en el Álamo. Esta vez, sin embargo, los soldados mexicanos estaban en una misión de socorro para alimentar a decenas de miles de estadounidenses sin hogar y hambrientos desplazados por el huracán Katrina. El establecimiento de campamento en una antigua base de la Fuerza Aérea fuera de San Antonio, que distribuye agua potable, suministros médicos y 7.000 comidas calientes al día durante las próximas tres semanas”.

Pero Trump tiene otro México en su cabeza: uno que envía “bad hombres”, violadores y criminales, que “va a pagar por el muro” y que es visto como un vecino “hostil”. Un funcionario estadounidense recuerda cómo México ofreció su ayuda cuando vieron las terribles escenas que dejó Katrina y entonces le contó que un “convoy ya había salido de la ciudad de México camino de la frontera, y los barcos estaban listos para salir de Veracruz”. Iban sin visas y sin ninguna autorización.

Estados Unidos suele ayudar en todas las catástrofes pero no está acostumbrado a recibir ayuda. Relata el funcionario que la ayuda fue clave: “La misión terminó el 25 de septiembre: los mexicanos sirvieron 170.000 comidas, ayudaron a distribuir más de 184.000 toneladas de suministros y realizaron 500 consultas médicas. Los marinos mexicanos también ayudaron con la remoción de escombros”. El presidente George W. Bush les agradeció su ayuda.

“Nadie se sorprendió más por esta misión humanitaria que el propio ejército mexicano. Quizás impulsado por su inesperada exhibición de competencia y compasión, incluso para un vecino norteño normalmente altivo, el ejército mexicano se volvió mucho menos defensivo y más dispuesto a cooperar con su contraparte estadounidense.

Desastres como el huracán Katrina, o el espectáculo de la política presidencial de Estados Unidos, a menudo obligan a la superficie el verdadero carácter de los jugadores. Los mexicanos demostraron que eran vecinos con los que podemos contar. Uno sólo puede especular cómo Trump habría manejado la invasión mexicana si hubiera sido presidente. ¿Habría considerado a los soldados mexicanos sin visados como inmigrantes ilegales? ¿Enviaría los kits de violación a los hospitales de San Antonio?”, se pregunta Stephen R. Kelly, exdiplomático en México de 2004 a 2006 y profesor universitario.