Video: La escalofriante razón por la que en EU no ponen esta vacuna pero en México es obligatoria

Los movimientos anti-vacunas de Estados Unidos vieron la oportunidad de surgir en el año 1998, cuando Andrew Wakefield, un cirujano canadiense, publicó en la reconocida revista científica The Lancet un estudio en el que aseguraba que la vacuna trivalente viral (que protege del virus del sarampión, rubéola y parótida) causaba autismo en los niños.




El artículo científico estaba basado en un estudio con 12 niños, donde se les investigaba enterocolitis crónica, enfermedad inflamatoria intestinal y su relación con la aplicación de la vacuna trivalente viral. Según las conclusiones de Wakefield y sus colaboradores, la vacuna no sólo estaba relacionada con esas enfermedades, sino que era la responsable de los altos índices de autismo en niños.

De inmediato, la comunidad médica y científica se escandalizó y salieron a la luz cientos de artículos que desacreditaban a Wakefield y desmentían sus conclusiones. Y es que fue demostrado después de varios juicios e investigaciones que Wakefield había mentido y falsificado todos los datos que exhibía en su trabajo y que, además, mantenía contactos con organizaciones antivacunas que habían financiado su investigación.

Inmediatamente, la revista The Lancet retiró de sus páginas el artículo y emitió un comunicado público pidiendo disculpas a la comunidad científica y al mundo por no haber sido más estrictos a la hora de revisar el trabajo de Wakefield. Al médico, se le quitó su licencia médico y fue vetado en Inglaterra para ejercer la medicina. Sin embargo, nadie se imaginaba el enorme daño que una mentira como esa causaría en el mundo.




Debido al artículo de Wakefield, los índicos de niños vacunados en el Reino Unidos se desplomó por completo, lo que le dio auge al movimiento anti vacunación en los Estados Unidos. Por lo menos un tercio de los padres en ese país, creen que las vacunas causan autismo. Esta mentira destruyó por completo el trabajo de los médicos y científicos alrededor del mundo, los cuales habían logrado disminuir el número de infecciones, llegando incluso a erradicar algunas.

Lamentablemente, los movimientos anti vacunas siguen convenciendo a miles de personas al año para no vacunar a sus hijos, por lo que enfermedades que se creían erradicadas, como la difteria, han resurgido desde lo más profundo del mundo para afectar a niño no vacunados. La difteria, que ya ha cobrado la vida de decenas de niños en los últimos años, se puede prevenir con la vacuna trivalente viral.

El sarampión, una enfermedad que se creía igualmente erradicada en los Estados Unidos, ha reaparecido. En el año 2014, se presentó la mayor cantidad de casos desde su “erradicación”, con 600 niños infectados. Tan sólo en enero del 2015, se presentaron 121 casos de sarampión, un número de casos mayor que los casos registrados en todo el año 2012. Mientras más personas se prestan para esparcir la mentira que Wakefield inventó, miles de niños se ven afectados por enfermedades letales que podrían ser prevenidas con una simple vacuna. ¡Comparte esta información con todas las personas que conozcas!




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